Experiencias de viaje. (Rompiendo la inercia).

Daniel Albarrán Alvarado

Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco

Diciembre 2010

La cultura del esfuerzo.

No sé a qué horas sucedió todo. Sólo sé que desde que tenía 17 años y hasta la mañana de hoy, no he hecho cosa distinta que levantarme temprano todos los días, sentarme frente a un teclado, para llenar una página en blanco o una pantalla vacía del computador, con la única misión de escribir una historia aún no contada por nadie, que le haga más feliz la vida a un lector inexistente”

Gabriel García Márquez.

 

Leer estas palabras es descubrir que el proceso creativo tiene más que ver con un entrenamiento diario de la sensibilidad y la expresión, que con una chispa de iluminación genética. Si la disciplina se cultiva, da frutos.

La mayor enseñanza que tengo del comienzo de este proceso se relaciona a ello y con otro factor importante en la construcción del conocimiento, la lectura.

“La habilidad de descifrar diversos signos e interpretarlos en beneficio, es conocida como lectura”. Creo que fui muy afortunado en encontrar a Alberto Manguel en este momento, pues su libro sobre la lectura, me ayudó en mucho a releer mis ideas, mi contexto y el proceso al que me estaba enfrentando.

Tuve la oportunidad de interpretar la clase teórica como un apoyo total a la parte práctica, al avanzar dentro del proyecto de la animación, utilicé muchos elementos que se presentaban en clase teórica y ayudaban a contemplar nuevas posibilidades en el desarrollo práctico.

Para Alberto Manguel, la lectura se construye de otras lecturas que sumándose nos permiten tener más elementos para enfrentarnos a conceptos cada vez más complicados. Eso pude experimentarlo dentro de las clases.

Por fortuna me di cuenta que no habría que esforzarse en cuatro proyectos diferentes, sino más bien, encaminar esas cuatro materias para constituir uno solo, ello me permitió sobre llevar con relativa calma las cuatro materias, pues me di cuenta que ahora me enfrentaba más a mi mismo que a los profesores y no estaba preparado para ello.

Pensaba que me conocía bien a mi mismo, luego de diferentes experiencias vividas más en el terreno físico que en intelectual, pensaba que no podía ser distinto. Pero no fue así, me enfrente con una mente desbocada que da tumbos por muchos lados y sin capacidad de concentración. Me di cuenta que la disciplina que llegué a cultivar en los deportes, no la tengo en cuestiones intelectuales.

Nunca releía lo que escribía, cuando comencé a hacerlo, comencé a ver a ese otro que desconocía y por primera vez me percaté de lo mucho que me falta por trabajar.

Otra cuestión de la que caí en cuenta es la velocidad en la que el proceso productivo nos ha obligado a tomar un ritmo que como dice Manguel, no nos da tiempo de reflexionar.

Definiendo fronteras para reconocer el espacio.

El método que llevamos a cabo para la realización de la animación, me repercutió en el ensayo realizado para temas selectos uno, de una forma curiosa fue totalmente inconsciente, plantar el futuro primero desde un punto de vista de la tecnología liberadora, y luego desde la perspectiva represora planteadas por Marcuse, me llevó por automático a una síntesis, cuajada por una frase dicha por Paul Vixie, un importante promotor del software libre: “el futuro siempre será un híbrido…”. Un híbrido no es precisamente una mezcla de dos cosas, sino más bien otra cosa creada a partir de las posibilidades que otorgan las características de lo que lo inspira.

Esta misma metodología la plantee también en mi esbozo de protocolo de investigación, pues me di cuenta que permite tener un amplio margen creando fronteras opuestas que delimitan nuestra acción; partiendo de un concepto e idea determinada.

Este idea de lectura y conocimiento, me ayudó a observar el tema de la brecha digital desde una perspectiva de lenguajes, ayudado por las lecturas vistas en clase sobre todo, la de nuevas tecnologías nuevos lenguajes. Complementé esta inquietud con el proyecto del futuro de los contenedores de lectura multisensorial, sumando más elementos que me ayudaron a construir una nueva lectura del problema.

Comprendí que las generaciones se han habituado a nuevos tipos y velocidades de lectura, que hay generaciones que no están habituadas a captar tantos mensajes al mismo tiempo, a diferencia de otras que requieren la estimulación constante de sus sentidos, y que todo ello era en parte debido a la exposición a su contexto.

La barrera sicológica de los migrantes digitales se puede encontrar en esta falta de habituación a los ambientes tecnológicos, entonces recordé un dato que demuestra ,como muchos otros, esta tremenda contradicción de la sociedad mexicana, el porcentaje de teléfonos celulares en el país.

Estos dispositivos rompen con la mayor parte de las barreras, planteadas por van Dijk, que constituyen la brecha digital.

Sin embargo, la velocidad con la que se desarrolla la tecnología es más rápida que cualquier investigación, lo mismo que sucede con el trabajo creativo, para dar respuesta a la demanda, se requiere un gran equipo coordinado persiguiendo el mismo objetivo.

La rapidez con la que los modelos de dispositivos se suceden, dejando obsoleto los anteriores acumulados como basura tecnológica, me ha llevado a pensar más en un análisis arqueológico basado en el trabajo de Michael Foucault, que permita reducir la interacción humano-dipositivo a sus elementos básicos, para producir materiales que posibiliten la asimilación del lenguaje de interacción con los dispositivo tecnológicos a los llamados analfabetas digitales. Analizando los productos con más penetración en la sociedad, los celulares.

La realización del diseño, está planteada de la puesta a prueba de las 3 propuestas (tesis, antítesis y síntesis), por la población muestra. Primero una a la vez, haciendo valoraciones de experiencia de usuario, corrigiendo las fallas determinadas por estas evaluaciones del usuario y posteriormente las prueba de las 3 propuestas juntas ya corregidas para su nueva valoración.

Sin embargo esta propuesta está plagada de dudas, la subjetividad del ser humano enriquece con su complejidad al universo, quizá por ello pensé en Foucault y su análisis al Panóptico, pero como sucede con Levi-Strauss y Margaret Mead, uno no puede dejar de lado al contexto en donde se ha formado, ni abandonar las lecturas con las que enfrentamos a la realidad.

¿Es válido abordar un objeto de diseño desde la perspectiva arqueológica? ¿Arrojará nuevos elementos o ayudará sólo a fundamentar los obvios? ¿Crea confusión en el sentido social el uso de Foucault para abordar el análisis? ¿Resultará forzado aterrizar el discurso de las ideas para fundamentar el análisis por el método arqueológico? ¿Por qué Foucault y una arqueología ligada al dispersionismo? ¿Qué diferencias existen entre el método de Foucault y la antropología física? Estas son algunas de las dudas que me saltan en cuanto al método de análisis, en cuanto al procedimiento de realización, se orientan más sobre el desarrollo. ¿Dará coherencia al proyecto un desarrollo pleno desde open source? ¿Cuánto trabajo me llevará adecuarme a InkSkape, GIMP y Phyton para el desarrollo de la aplicación? ¿Será más prudente probar una aplicación en AJAX? ¿Utilizaré elementos de la semiótica para definir los símbolos a utilizar? ¿Me basaré únicamente en la construcción simbólica para la interacción con los celulares o incluiré un análisis etnográfico de lenguaje del grupo a tratar?

Reflexión sobre la herramienta.

Hace 15 años, era muy hábil construyendo objetos con mis manos. Tenía una facilidad para el dibujo e incluso para la pintura. Me apasionaba el arte objeto y la construcción de pequeñas máquinas inverosímiles. Desde niño, sentía la necesidad de transformar todo juguete que tuviera para mi, fui un apasionado del TENTE y sufrí la fiebre de Star Wars.

Mi primer contacto con una computadora fue en una feria de la ciencia que se llevó a cabo en el Palacio de los Deportes en los años 80s, mi hermano me animó a conseguir el autógrafo de Rodolfo Neri Vela que conservo a la fecha. En ese entonces, las computadoras eran solo unas televisiones verdes casadas con una máquina de escribir. La interacción que tuve con ese aparato, luego de estar formado en una larga cola, consistió en mover un cursor por medio de comandos simples en el teclado. Sentaban a los niños en grupos de dos frente a cada computadora y a los más hábiles les permitían seguir dibujando patrones con líneas rectas. No logré hacer que el cursor creará una sola línea. Además que no permití que el niño que se sentó a mi lado, hiciera siquiera un intento.

Desde los 12 años conté con una computadora en casa, que utilizaba como consola de juegos y procesador de texto. Tener acceso a ella me permitió desarrollar una cierta habilidad escritora, pues me animaba a escribir cuentos cortos que luego borraba o escondía tras caracteres tipográficos extraños. La oportunidad de jugar con ese dispositivo, me hizo entender un poco su lenguaje, a los 15 años ya me atrevía a desconfigurarla.

La computadora era como un electrodoméstico más para mi, era como prender la televisión o el radio, hasta que llegó internet. Entonces se convirtió en mi forma de socializar y de explorar el mundo desde la comunidad del antifaz digital, comencé a construir una vida alterna a la real, con algunos amigos que nunca he conocido en persona y que hasta la fecha tengo.

Fue hasta finalizar la universidad y entrar al trabajo, en que la computadora se convirtió en un acompañante diario y algo más que una herramienta de entretenimiento y comunicación, ser convirtió en mi forma de subsistencia. Pero también fue acabando con mis habilidades manuales. A la fecha, me cuesta mucho trabajo construir algo con las manos, hasta el uso de una llave española se me complica, ya no puedo reparar mi bicicleta, y me cuesta trabajo aceptar el costo que ha tenido el desarrollo de mis e-skills, luego de haber sido formado en la vocacional como técnico mecánico y manejar tornos y fresadoras.

A lo largo de estos años, he experimentado en carne propia la transición de la que hablan los textos que el profesor Ignacio Aceves, puso a nuestro alcance. La forma del cambio de producción en esta nueva revolución que sustituye habilidades mentales por máquinas y que nos plantea un nuevo orden en las profesiones. He tenido la fortuna de poder contar con los elementos materiales que me permiten mantenerme cerca de esa revolución, pero no puedo dejar de pensar en aquellos que no han tenido esa oportunidad.

La herramienta utilizada en la construcción del objeto, tiende a condicionar al forma de este, así como deja marcas de la acción sobre los materiales sobre los que se aplica. ¿En qué materiales hemos empleado la computadora? ¿Cómo condiciona los objetos que se han creado con ella? ¿Cuáles son las marcas que ha dejado? Son algunas preguntas que la experiencia que el uso de computadoras me deja.

Sociedades del conocimiento.

La oportunidad de construir una vida alterna a la real a partir del uso de las nuevas tecnologías de la información, para mi ha sido catártico. He logrado, en cierta forma, de llevar a cabo una especie de ejercicio sicoanalítico a partir de mi yo virtual, de ese alter ego cuyos límites físicos han quedado un tanto de lado.

La forma en que han ido evolucionando las comunidades virtuales me suena a la construcción de una utopía que en la realidad no es posible, dada las reglas que rigen la vida. Veo entonces a las comunidades virtuales como ese espacio de liberación de la mente, más allá de las barreras que el sistema impuesto por el mismo ser humano ha impuesto.

Veo también esa necesidad de libertad como algo innato en ser humano, la necesidad de expresarse por canales que no pueden encarcelarse: ideas, imágenes y palabras. Creo que la construcción de la virtualidad va en ese camino, en el de las almas no condicionadas a aspectos materiales.

Sin embargo en México, por experiencia propia, parece no haber oportunidad de desarrollar los elementos que nos permitan conectarnos a este mundo paralelo, si bien podemos comprar la tecnología creada por otros, no hemos constituido de forma sólida, nuestra identidad tecnológica, más allá de la corrupción y la improvisación.

Tiempo completo, es la condición para intentar prepararnos y desarrollar esa identidad tecnológica. Al parecer a las instituciones les pasa lo mismo que a la investigación, la tecnología y el proceso productivo van diez veces más rápido que ellas.

Para constituir una verdadera sociedad de la información, hace falta el apoyo de las instituciones materiales para otorgarle la oportunidad a sus ciudadanos de digitalizarse. No es tan necesario el carácter económico como el de adaptación de tiempos y recursos. Una modificación de horarios y metodologías, pondría al alcance de más personas, la oportunidad de sacrificarse un poco más por el desarrollo y no por la supervivencia.

Este proceso me ha ayudado a comprender que las instituciones deben transformarse y dejar esta dualidad mexiJana (de la que habla Agustín Basave), de exigir la transformación social que nos abra las puertas a la productividad, mientras nos cierra las opciones de desarrollo con el argumento del tiempo completo. Si no hay recursos para becas, por lo menos debería analizarse una reestructura en los planes que permita al ciudadano, sustentarse mientras se desarrolla.

Conclusión.

Concluyo como inicié este proceso, lleno de dudas y albergo la esperanza de tener más.

¿Construimos objetos para deconstruirnos? ¿Podemos encontrarnos en nuestros diseños? ¿Podemos abstraer una idea del sujeto? ¿Somos nuestras ideas? ¿Necesitamos nuevas herramientas para decir lo que no hemos podido? ¿Es la colectividad en el hiperespacio un nuevo intento ante el fracaso de nuestra colectividad real? ¿Es necesario crear existencias alternativas? ¿Migrar los lenguajes a lo digital es parte del proceso de nuestra evolución? ¿Estaremos destinados a ser una especie virtual en ecosistemas de silicio?

Quizá parezca que tenemos una gran seguridad en algunos temas, pero tal vez sea que las dudas las tenemos en otros lugares.

Anuncios

About this entry