¿Es el libro electrónico el sucesor del libro impreso?



Daniel Albarrán Alvarado.

Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco

Octubre 2010

Introducción

Ese ensayo es un ejercicio de exploración del tema sobre libro impreso y e-book.

“Frollo teme que una nueva tecnología aniquile a la anterior; olvida que nuestra capacidad creativa es infinita y que siempre puede dar cabida a otro instrumento más. Ambición no le falta.” Alberto Manguel1

Selección natural por lectura, del libro.

Un libro, como todo objeto cultural, expande su función primera (la de ser un vehículo de la lectura y la escritura), más allá de las fronteras propias de la barrera material. Se transforma en un símbolo de poder al ser un contenedor de información que puede ser decodificada en conocimiento, en evidencia histórica, en arte-objeto, etc.

Frollo2 temía que la impresión masiva de libros, a cargo de la imprenta, sustituiría la función de la arquitectura gótica. Pero no fue así (Manguel 2005).

Esto es porque ambos objetos, a pesar de cumplir con la función de ser un vehículo de información que permitía la difusión de un mensaje, tenían más propiedades que no podían ser compartidas.

La principal limitante del libro en la época de Frollo, era la habilidad de saber leer; misma que no poseían la mayoría de la gente que acudía a las catedrales góticas a presenciar la palabra de Dios contenida en las paredes y los vitrales.

Durante la historia, el libro ha sido un objeto de lujo en las sociedades, el proceso de fabricación del soporte, es una técnica que está dividida en múltiples operaciones que demandan habilidad, materiales y tiempo (Dahl 1991). Esta cantidad de trabajo hacía privativo el costo de los ejemplares para la mayoría de la gente.

Antes de continuar, es necesario detenernos un instante para reflexionar sobre la necesidad que llevó a a la creación del libro, la lectura.

Leer, “es la habilidad de descifrar y traducir signos” (Manguel 2005). Nace como una necesidad de adquirir información de la naturaleza (leer las nubes para saber si lloverá, saber interpretar el comportamiento de los animales de caza, las corrientes marinas…).

La necesidad de un soporte que permitiera el almacenamiento de cierta información que no se podía mantener en la memoria, pudo ser el origen del primer registro de un signo en un material que permitiera la creación de una marca en él. (Covarrubias 2005).

La escritura había dado origen al primer “libro” o mejor dicho, soporte para registro de información.

La evolución del “libro” ha estado marcada por el desarrollo de la lectura y la escritura. El libro es una acumulación de tecnologías que se han ido sumando para constituirlo (Covarrubias). La demanda de técnicas para la constitución del soporte, el desarrollo de tintas, de adminículos para colocarlas sobre el soporte, el desarrollo de la escritura, los signos de puntuación (Manguel 2005), la creación de las cajas para organizar las letras y demás elementos que constituyen el diseño editorial que facilitan la lectura de la información contenida en las hojas.

La evolución del papiro al pergamino y de este al códice, responde a la selección natural hecha por el usuario, cuya ley fundamental para el desarrollo de estos soportes de información, es la de la lectura.

A lo largo de la historia de las sociedades, la forma de leer se ha ido transformando. Es la persecución de los cristianos la que al parecer da origen a la presentación del libro en forma de códice, facilitando su transporte y su ocultamiento. Esta adaptación del soporte, permitió la posibilidad de escribir por ambas caras del pergamino, lo que influyó en poder almacenar una mayor cantidad de información en ellos.

Es hasta el siglo IV que se tienen referencias de la lectura en voz baja, antes de ello pareciera que la lectura se realizaba en voz alta. Al tornarse la lectura en una experiencia más íntima, influyó en la modificación de los formatos del libro (Manguel 2005), la portabilidad y el manejo dieron origen a otros cambios en el soporte, como la encuadernación (Dahl 1991). El uso de los márgenes para incluir observaciones del lector es una muestra de la relación tan estrecha que existe entre lector y texto, un diálogo entre el autor y quién revive sus ideas al interpretar los signos que las guardan.

El libro, más allá del contenedor de información.

Los cambios que va teniendo el soporte contenedor de textos, se van relacionando con el contenido que portan, así vemos la aparición de libros ilustrados y bellamente encuadernados (Dahl 1991). El libro comienza a ser un elemento ornamental y símbolo de riqueza (hasta la fecha el libro es utilizado como un elemento intimidatorio en muchos despachos de abogados y casas de políticos).

El libro ha ocupado un lugar fundamental en las religiones como un objeto de culto que guarda el mensaje divino.

Al ser el libro portador de información que pueden ser codificadas en ideas y conocimiento, ha sido también objeto de censura y símbolo de libertad. Lectura y libro presentan una simbiosis que se retroalimenta.

La lectura en la sociedad de la información.

Así como la acumulación de diversos tomos de distintos autores en un mismo espacio, llevó a la necesidad de la catalogación de los libros para mejorar la eficiencia de la identificación de los mismos, llevó a la invención del índice (Dahl 1991), la enorme cantidad de información acumulada en la época actual, ha llevado a la necesidad de creación de dispositivos que permiten la indexación y búsqueda de información en fracciones de segundo.

Los soportes de información han evolucionado en computadoras personales que nos permiten prescindir de papel y tinta para poder desplegar un texto que pueda ser leído. Los dispositivos se han ido perfeccionando y especializando hasta alcanzar funciones específicas como consolas para video juegos, teléfonos celulares y dispositivos de lectura de libros en formato digital.

Estos dispositivos, nos permiten portabilidad y almacenamiento de bibliotecas completas para su lectura inmediata, el libro ha sido separado del soporte de papel, de las bibliotecas y las librerías, y llevado a servidores para su distribución masiva por medio de Internet.

Según la Asociación de Editoriales Americanas (APA por sus siglas en inglés), refiere que las ventas de libros electrónicos en Estados Unidos se han incrementado un 204.2% en un año. ( American Association of Publishers). El carácter del libro como contenedor de información ha sido bien recibido por el mercado Estadounidense, aunque debemos tener en cuenta que este país cuenta con los mayores índices de conectividad a Internet.

La lectura en las sociedades de la información no solo se limita al texto, la popularización del radio y la televisión en el grueso de la población, ha sido determinante en la forma en como enfrentamos la lectura (Colom y Touriñan 2009). Esta lectura también tiende a ser más fragmentada y selectiva, el papel del lector y del autor parecen difuminarse y cada lectura parece diferente dependiendo de cada lector (Lomas García). Este tipo de lectura tiene su origen en la aparición de los periódicos, en los cuales a través de los titulares y los “balazos”, permiten al lector discriminar partes del texto.

Las características de los nuevos soportes de información, permiten desarrollos como el hipertexto. La capacidad de las lecturas de enlazarse con otras permitiendo la inmediatez del paso entre una y otra, pero también aumentando el riesgo de volverse interminables posibilitando que el lector pueda perderse fácilmente. (Burbules Nicolas y Callister Thomas).

Una limitante importante en los libros electrónicos, es la imposibilidad de hacer anotaciones al margen, aunque algunas aplicaciones permiten la introducción de texto en forma de notas (como el lector de libros para palm y el adobe acrobat), el ingreso del texto es lento y complicado a diferencia de la anotación directa en el papel por medio de una pluma. Esta es una característica muy importante que llevó a la evolución de la lectura durante la edad media (Manguel 2005).

México, un contexto sin lectura.

Saber leer en la cultura judía es una habilidad que se alimenta desde la religión, la característica de un texto de poder ser interpretado desde diferentes lecturas, fomenta el debate de las ideas y la generación de conocimiento (Manguel 2005).

La lectura ha sido vista como una amenaza a distintos regímenes políticos y económicos. En 1866, en las fábricas cubanas de cigarros, comenzó la lectura en voz alta de noticias del periódico “La Aurora”, con la finalidad de cubrir la brecha entre los textos y la sociedad debido a que una gran parte de los trabajadores no sabía leer. Pronto esta práctica fue prohibida y sustituida por lecturas aprobadas por los patrones (Manguel 2005).

El promedio de lectura al año del mexicano es de 2.9 libros, según la Encuesta Anual de Cultura 2006; 2.8 según un estudio de las Naciones Unidas. Dos según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), 1.5 según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, 1.2 según cifras de 2005 de la UNESCO, algunos dicen que un libro o medio al año, y otros que 25 páginas.” (Montaño 2008).

El dato más alarmante es el relacionado con la población universitaria que sólo el 11% de compra regularmente un libro y el 18% de profesionales con posgrado, nunca han pisado una librería (Montaño 2008).

La mayor cantidad de publicaciones vendidas en el país es de revistas de espectáculos y “rosas” o “del corazón” con un tiraje aproximado de entre un 1 millón 500 mil y 1 millón 800 mil ejemplares semanales (Chávez Méndez 2005). Una forma de entender esto es por medio de la economía.

El salario mínimo para 2009 era de 53.19 pesos (Banco de México 2010), el 72% de la población ocupada remunerada ganaba menos de 5 veces el salario mínimo (265.95 pesos diarios; 7978.5 pesos al mes) El 38% de la población ocupada remunerada ganaba menos de 3 veces el salario mínimo (159.57 pesos diarios; 4770.00 pesos al mes). (INEGI 2010).

Tomando como base la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2008 del INEGI, el promedio de los hogares encuestados es de 4.1 personas por familia y reparten el presupuesto de la siguiente manera:

El monto ajustado al salario mínimo actual (57.46) dedicado a comunicaciones, artículos y servicios de educación y esparcimiento es de un total de 1487.55 pesos al mes.

Un plan básico de celular es de 197.003 pesos al mes, el costo de la renta de una línea telefónica fija es de 349.494 pesos al mes, el costo aproximado por boleto de cine es de 43 pesos (172 pesos por 4 personas), el costo de la televisión de paga es de 149 pesos al mes, restarían 620.06 pesos para gastos en artículos escolares. Si tomamos en cuenta que el tamaño de las familias censadas para al encuesta del ENIGH es de 4 personas, podemos observar que difícilmente se puede tener acceso a la compra de libros impresos para el 72% de la población, pues el costo promedio aproximado de un libro oscila entre los 207.96 y los 346.6 pesos (Elosuo 2009).

Una característica de Latinoamerica es la importancia que se le da a la infraestructura sobre la superestructura, como se puede advertir en zonas marginales que pueden no contar con servicios básicos, pero cuentan con televisión de paga y pantallas de plasma (Muñoz 2005).

El libro electrónico difícilmente podría ayudarnos a reducir la brecha para el acceso a la compra de libros, pues si bien el costo promedio de los libros electrónicos es de 9.99 dlls (Motoko Rich 2010),

los requerimientos para tener acceso a ellos son al menos conexión a internet, una computadora desktop compartida (que limita la realización de la lectura en casa), una tarjeta de crédito (la mayor parte de las tiendas de libros electrónicos sólo aceptan este método de pago), las e-skills y en dado caso el conocimiento del idioma inglés preferentemente, ya que la mayor cantidad de contenidos en libros electrónicos se encuentra en este idioma.

El libro en nuestro país sigue siendo un lujo y la introducción del libro electrónico no parece ser una solución.

Conclusiones.

El libro electrónico no puede sustituir al libro impreso en todas sus facetas y su complejidad, quizá a representado una sustitución parcial en la característica de contenedor de información, misma que está restringida a la población con conocimiento en el uso de plataformas informáticas como computadoras y dispositivos portátiles. Aún falta desarrollo en el diseño del soporte digital que nos facilite la interacción con el texto para tomar anotaciones de una forma práctica y rápida, a la velocidad del pensamiento, sin mencionar la relevancia que el libro como objeto de culto y artístico ha ido tomando a lo largo de ya miles de años.

Otro problema al que se enfrenta el libro electrónico, es a la falta de estándares que permitan su desarrollo en multiplataforma, quizá la llegada del HTML5 sea una respuesta a esta problemática, pues si bien el uso del XML y el PDF han permitido ofrecer una mejor visualización de la información contenida en los archivos de libros electrónicos, no ha sido la óptima, pues la diferencia de tamaños en las pantallas de los dispositivos es una limitante para el diseño de la visualización de los textos.

Las posibilidades que otorga la nueva plataforma multimedia, hace necesaria una nueva adaptación del libro que permita explotar su nuevo contenedor para las nuevas necesidades de lectura.

Otra problemática a la que se enfrentan los formatos de libros electrónicos, es su “fidelidad”, entendida desde el punto de vista de la facilidad con que se pueden editar los archivos digitales, es necesario el desarrollo de sellos de autenticidad de los archivos, que garanticen que el texto es íntegro del autor o bien, que registren los cambios hechos al archivo y los resalten como una medida precautoria.

Por desgracia el libro tanto impreso como electrónico, siguen siendo privilegio de unos cuantos afortunados (en eso también ha sido un buen sustituto del libro impreso). Plataformas como iPad de apple, restringen la distribución de materiales, obligando a la compra de sus hardwares para tener acceso a la información.

El libro electrónico cuenta con propiedades que permitirían un acceso y difusión masivo a la población, haciendo uso de rehabilitación de hardware descontinuado por medio de software libre (open source) como GNU Linux y la base de datos del Proyecto Gutenberg, podrían ser aliados importantes en la difusión de la lectura, que es el verdadero problema.

Finalmente, el libro electrónico se enfrenta a un nuevo tipo de analfabetismo, el digital.

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Muñoz Blanca. La cultura global. Ed. Prentice Hall. España. 2005. 334pp.

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1Una historia de la lectura. 12p.

2Personaje de Victor Hugo. Nuestra señora de París.

3Plan más por menos de Telcel.

4Plan de telefonía 200 llamadas locales Telmex.

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