Tecno-sensible

“[…]Le costaría más o menos lo mismo comprar un arma que una mujer “nueva” para explotarla. La droga no le conviene… De los tres productos, es la única que no puede usar y revender”

Este estracto es del libro de Lydia Cacho, esclavas del poder. Dolorosa aseveración, que pareciera digna de una novela de Dickens. Ahora que discutimos en clases sobre los peligros que representa la tecnología para la sociedad, yo me preguntaría después de leer este libro de la trata de personas: ¿Qué peligro representa el ser humano para la tecnología?

“Éste es el talón de Aquiles de la globalización: las desigualdades culturales, económicas, operativas y legales, así como la discordante capacidad de intervención entre un país y otro […] hacen casi imposible dar seguimiento a casos como los que aquí se presentan, por bien documentados que estén”

En este otro estracto del libro, pareciera que el discurso de la eficiencia tecnológica no tiene cabida en la difusión cultural ni la aplicación de la justicia, pero esto nuevamente, no es culpa de la tecnología. La realidad es que la explotación de los seres humanos es el único fin del sistema económico actual, no importa otra cosa, sólo las ganancias. Mientras en las empresas disfrutan de las ganancias obtenidas gracias a la efectividad de las tecnologías informáticas, los estados viven conflictos entre la apertura de la información que dan estas tecnologías, haciendo que su implementación sea lenta y deficiente.

“[…] eché un vistazo al escritorio del soldado que tenía mi pasaporte, y se me heló la sangre. Tenía una computadora: bastaba con que entrara en Google, escribiera mi nombre y descubriera mi labor como periodista.”

Lo que pareciera un fragmento de una novela de ciencia ficción, ahora es una vivencia aterradora de una periodista que se enfrenta a la accesibilidad de la información.

Desde que inicié esta nueva etapa de especialización en hipermedios, me enfrento a cada lectura desde el análisis que incumbe a mi carrera, ¿qué hacer con esta información que me está llegando, cómo podría organizarla para su interpretación multimedia, qué impacto generará su aplicación?

Por lo demás, les recomiendo el libro de Lydia Cacho, que pudiera ser un referente para diseñar una campaña de concientización sobre el problema de la trata de personas, por medio de un videojuego de roles utilizando la plataforma de facebook, o quizá realizando una adaptación de Quake. En ambos casos la necesidad de un trabajo interdiciplinario es esencial, y sin apoyos institucionales pareciera agobiante.

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