Modulando la tipografía

Adentrándome en el análisis modular de la tipografía, decidí cambiar mi propuesta inicial del ejercicio del taller. Originalmente mi propuesta era crear una ilustración tipográfica con elementos tomados del trabajo de Joel Peter Witkin, pero este ejercicio se limitaba a los tipos que iba a emplear para formar el nombre de la tipografía: Witkin, como decidí bautizarla.

La idea que revuela en mi cabeza es la de tomar elementos grotescos y basar el trabajo en ellos, por una lado es un modo de reivindicar la valoración estética de lo feo. Las historias de terror son terribles, atemorizantes y entre más escalofriantes sean, ¡mejor!

Revisando el trabajo de Witkin, encontré la foto que muestra el desnudo de una persona que sufre de cierto enanísmo, sus proporciones alejadas de lo común, le implantan un juicio de anormalidad. Interesado en estas proporciones, busqué fotografías que me dejaran analizar más fácilmente las magnitudes de los miembros de una persona con este padecimiento y crear una retícula que me llevara a la creación de los módulos que constituyeran la tipografía.

La pregunta ahora es la siguiente: ¿qué tipo de trazo debe dar forma a los tipos? Trabajé en una forma que imita las desviaciones óseas de los miembros del modelo que componen el tipo “b” el resultado es un contorno particular que pareciera una tipografía brusca realizada con un pincel y  pintada sobre una superficie que no acepta el pigmento.

No me parece una tipografía desagradable,  más bien es fuerte, urbana, casi natural. Debido a su naturaleza modular, el tipo “o” es más bien como un gioser debido a su simetría, este tipo se separa del “b” que dada su característica asimétrica natural, se acentúa por las curvas derivadas del contorno del cuerpo del modelo.

Seguiré experimentando.

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