La complejidad de una nación llamada México

Primer clase de “temas selectos uno”, revisión  del problema que parte de esa nación cuyo sistema no se ha modificado en más de mil años.

Recordando la síntesis que algún día hizo Lorenzo Meyer, es completamente lógico el por qué no es conveniente para la clase que domina, (ahora ya lo puedo decir) la producción de noocultura en el país, y es que fortalecer a la mayoría con una llave de acceso a los reservorios, les harían entender que las brechas que ahora parecen abismos, pueden solventarse con puentes, que se pueden construir por medio de la nootecnolgía.

Pero ¿por qué somos tan dóciles? Lorenzo Meyer tiene también una respuesta a esto: somos un pueblo cuya conquista fue relativamente fácil, pues los españoles después de vencer a los ejércitos, se montaron en la cultura que las aristocracias aborígenes habían establecido. Se encontraron también con un pueblo acostumbrado a la explotación y a la docilidad ladina, los mexicanos no sabemos decir no. “A todos diles que sí, pero no les digas cuando…” dice la canción popular.

En lo poco bueno que se hizo en la celebración del bicentenario, está la serie de programas que realizó la SEP, “Discutamos México”. En un episodio que forma parte del capítulo de la mexicanidad, se habla del lenguaje. Ahí se hace referencia a que los mexicanos no usamos el imperativo, es más, lo consideramos grosero. Esto es porque en el Nahuatl, todo es amable, hasta servil. Yo lo atribuyo al abuso de los gobernantes a lo largo de la historia de las sociedades precolombinas.

Una experiencia que tuve en el rugby me dejo claro algo, los mexicanos no sabemos seguir instrucciones, consideramos que las cosas se hacen mejor a nuestro modo, o al menos, más fáciles. La ley del mínimo esfuerzo, misma que nos lleva al fracaso o al éxito parcial, pues no analizamos el valor del proceso ni del triunfo a largo plazo.

Nuevamente Meyer tiene una respuesta a esto, según él, nuestra sociedad está acostumbrada a vivir en crisis. Ante una crisis cualquier acto y aprovechamiento de una oportunidad es valiosa y glorificable, no importa si sea una despensa, un bulto de cemento, una gorra o una pluma, todo es valioso para un ser desesperado.

Con las inundaciones en Veracruz, los medios se han volcado a documentar la tragedia, misma que alumbró la miseria a través del oportunismo del gobierno local y de los gobernados. Misma escena que en Haití.

Son muchos los problemas que actualmente enfrentamos, pero tengo la desgracia de ser un adultescente, síndrome de Peter Pan acaso, pero soy un utopista. Por ello acudí a una plática que otorgó el Dr. Horacio Cerutti sobre utopía. Muchas cosas abordó en esa ponencia cuya copia espero conseguir, pero me dejó un gran aliento para confrontar estos problemas. La utopía entendida a través de la tensión histórica. Nuevamente el efecto noosférico parece determinante.

Bueno, qué sería de esta vida sin problemas qué enfrentar, acaso muerte y paz.

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