Noosferizado!

Noosfera, palabra nueva para mi, aunque no así su concepto. Referido en varios lugares me hizo recordar la frase de la escuela socrática; no recuerdo si fue Aristóteles o Platón quien la menciona: sabíamos todo, pero al nacer se nos ha olvidado, al crecer no aprendemos, simplemente vamos recordando lo olvidado.

El aleph, sería una especie de noosfera borgiana, al igual que la biblioteca de babel y el libro de arena, el conocimiento dispuesto para ser tomado por quien pueda y desee hacerlo. No sé hasta qué grado la idea de la noosfera sea esa necesidad antropológica de la creencia en un absoluto, en una deidad que todo lo tiene y todo lo contempla.

Me inquieta pensar en los abismos de la mente humana, ese mecanismo biológico que ante todo intenta encontrar un orden en donde no lo hay. ¿Acaso el conocimiento escapa al caos?

La apariencia de orden, conjuntos de astros que parecieran ser armónicos y perfectos que han obtenido su “orden” a partir de las colisiones que han disminuido el número de cuerpos flotantes a la escala de lo poco probable.

Pareidolia epistemológica, pero en este universo, cómo saber en dónde estamos colocados sino es gracias a la convención de lo que consideramos realidad.

Me gusta el concepto, y me gusta más allá de pensarlo en una simple biblioteca gigantesca, en algún prólogo de una edición del libro de arena, borges platica de cómo una alumna le plateó que no sería necesario un libro infinito para contener el conocimiento, sólo bastaría con una página infinita. Borges no conoció el internet, murió en 1985, y sabiendo de su amor por las enciclopedias, me emociona y me asusta imaginar el asombro que el internet le hubiera causado a tal genio hipertextual.

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